Relación entre la salud mental y nuestra alimentación

La salud mental y la alimentación se relacionan en ambas direcciones: lo que comemos y cómo comemos influye en nuestro bienestar emocional y psicológico.

Los desórdenes o conflictos de nuestra psique y personalidad pueden manifestarse en forma de un trastorno de conducta alimentaria. Nuestra salud mental, que incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social, afecta el modo en que pensamos, sentimos, nos relacionamos, decidimos y actuamos en la vida.

Es más, la íntima conexión de la mente y los alimentos es de doble sentido, ya que disfrutar de una comida saludable y apetitosa repercute positivamente en nuestro bienestar psicoemocional, y a la inversa, el malestar derivado de los conflictos o desequilibrios de nuestro mundo interior, puede llevarnos a tener comportamientos alimentarios negativos.

“Un buen estado nutricional está muy relacionado con una buena salud mental, y la gastronomía es un punto clave en la experiencia de los pacientes”, señala Paula Martínez, directora de la Clínica López Ibor.

El chef Diego Guerrero con dos estrellas Michelín, asesor de restauración de esta clínica psiquiátrica, se muestra convencido con base en su propia experiencia: “Está demostrado que existe una relación entre la alimentación y la salud mental, entre la gastronomía y el bienestar psicológico”.

“La cocina consiste en sentimientos, apela a las emociones. Cuando se cocina para alguien es para generar sentimientos y, generalmente, son de felicidad. Sabemos que una alimentación sana ayuda a descansar mejor, a no someter a estrés al hígado y otros órganos. Al final, todo está muy relacionado”, asegura.

Sentirse mal por alimentarse peor
“Los trastornos de conducta alimentaria son una grave patología de la salud mental que se manifiesta en esencia mediante síntomas y obsesiones relacionados con la comida y la imagen corporal”, explica el psicólogo Robin Rica. Entre estos trastornos alimentarios figuran la Anorexia Nerviosa (mantener un peso anormalmente bajo); la Bulimia Nerviosa (ingesta excesiva de alimentos en poco tiempo); y otros más complejos, como el Síndrome del Vómito (episodios cíclicos de vómitos intensos).

Fuente: La Región

Foto: Unsplash

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