¿Qué es y cómo funciona el blockchain? La tecnología del momento

Si algo nos ha enseñado la tecnología es a innovar y reinventarnos. El blockchain o cadena de bloques es uno de los conceptos a tener en cuenta para la inversión en criptomonedas y muchas más áreas.

Como apasionado de la tecnología e innovación, siempre es bueno mantenernos a la vanguardia en temas actuales. Una de las tecnologías que más suena últimamente son las criptomonedas, y para invertir o hacer uso de ellas, es importante conocer y entender qué es y cómo funciona el blockchain.

En México, cada vez suena más este tipo de tecnologías, para que no te agarre desprevenido, es importante comprender su concepto. Por ello, por medio de Xataka he recopilado algunos datos interesantes para entenderlo de manera sencilla.

¿Qué es el blockchain?

La cadena de bloques es también un concepto que plantea una enorme revolución no solo en nuestra economía, sino en todo tipo de ámbitos. La cadena de bloques, básicamente elimina a los intermediarios, descentralizando toda la gestión. El control del proceso es de los usuarios, no de los bancos.

El blockchain es un gigantesco libro de cuentas en los que los registros (los bloques) están enlazados y cifrados para proteger la seguridad y privacidad de las transacciones. Es, en otras palabras, una base de datos distribuida y segura gracias al cifrado, que se puede aplicar a todo tipo de transacciones que no tienen por qué ser necesariamente económicas.

Esa cadena de bloques tiene un requisito importante: debe haber varios usuarios (nodos) que se encarguen de verificar esas transacciones para validarlas y que así el bloque correspondiente a esa transacción se registre en ese gigantesco libro de cuentas.

¿Cómo funciona?

El proceso es relativamente sencillo, los involucrados formarán parte de un gran grupo de usuarios que se encargan de comprobar que todo el proceso se genere correctamente. Pero, en este caso los involucrados se encuentran en anonimato, sin revelar su identidad, nadie sabe los datos de nadie. 

Solo saben que desde una cartera digital (lo que sería una cuenta bancaria) se quiere transferir esa cantidad (que sí se conoce) a otra. Al tener la intención de una transacción, todos los usuarios de la red primero comprueban que la cartera de origen tiene suficiente dinero para enviárselo a la cartera de destino. Si es así, todos anotan esa transacción, que pasa a completarse y a formar parte del bloque de transacciones.

A medida que pasa el tiempo, más y más transacciones van completándose y pasando a ese bloque, que tiene una capacidad limitada que depende de la estructura de la cadena de bloques y del tamaño de cada transacción. Cuando un bloque ya no admite más transacciones, llega un momento importante: el de «validarlo» o «sellarlo», que es lo que los usuarios hacen cuando realizan minería de bitcoin.

Es un mundo totalmente diferente, que aunque puede sonar complicado es sencillo y lo mejor de todo seguro. Si deseas aprender más y te apasiona este tema, puedes ver algunas explicaciones detalladas en el siguiente video.

¿Solo para criptomonedas?

Una duda que me surgió y seguramente también la tienes, es si este tipo de tecnología puede ser aplicado en áreas diferentes a las criptomonedas. Pues déjame decirte que sí, de hecho hay muchas áreas distintas de la economía y finanzas que pueden hacer uso de este elemento. Por ejemplo:

  • Registro de propiedades: el gobierno japonés ha iniciado un proyecto para unificar todo el registro de propiedades urbanas y rústicas con tecnología de cadena de bloques, lo que permitiría contar con una base de datos abierta en la que se pudieran consultar los datos de las 230 millones de fincas y 50 millones de edificios que se estima existen en el país asiático.
  • Carsharing: la empresa EY, subsidiaria de Ernst & Young Global Ltd está desarrollando un sistema basado en la cadena de bloques que permite a empresas o grupos de personas acceder a un servicio para compartir coches de forma sencilla.
  • Almacenamiento en la nube: normalmente los servicios de almacenamiento están centralizados en un proveedor específico, pero la empresa Storj quiere descentralizar este servicio para mejorar la seguridad y reducir la dependencia de ese proveedor de almacenamiento.
  • Identidad digital: los últimos y gigantescos fallos de seguridad y robos de datos han hecho que la gestión de nuestras identidades se convierta en un problema muy real. La cadena de bloques podría proporcionar un sistema único para lograr validar identidades de forma irrefutable, segura e inmutable.
  • Música: aunque hay críticas que afirman que esta opción no tiene validez, hay quien afirma que la distribución musical podría sufrir toda una revolución si se lograra implantar un sistema basado en la cadena de bloques para gestionar su reproducción, distribución y disfrute.
  • Servicios públicos/gubernamentales: otro de los ámbitos más interesantes de la aplicación de la cadena de bloques es en los servicios públicos que podrían presumir así de una transparencia absoluta. Desde la gestión de licencias, transacciones, eventos, movimiento de recursos y pagos, gestión de propiedades hasta la gestión de identidades.
  • Seguridad social y sanidad: aunque se podría englobar dentro de los servicios públicos mencionados, la sanidad pública podría sufrir una verdadera revolución con un sistema de cadena de bloques que sirviera para registrar todo tipo de historiales médicos y resolver uno de los problemas clásicos de la gestión de la sanidad.
  • Gestión de autorías: aunque relacionado con lo mencionado para el mundo de la música, Ascribe es una plataforma que trata de ayudar a creadores y artistas a atribuirse la autoría de sus trabajos a través de la cadena de bloques.

La versatilidad de esta tecnología es tan enorme que es difícil pensar en un área que no pueda ser transformada por esta idea. Vale la pena conocer y aprender sobres estos elementos que un futuro muy cercano, cambiarán por completo nuestra forma de vida.

Fotos: launchpresso y blueskin Unsplash.

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