¿Puede la tecnología salvarnos de la crisis climática?

Nuestro trabajo se enfoca en proponer condiciones y políticas ideales para mejorar la crisis climática actual, pero por medio de la tecnología tenemos el camino más sencillo.

Muchas veces se ha dicho que el hombre es quien ha puesto en peligro el medio ambiente, de ello no nos queda duda. Nosotros hemos sido los causantes de esta crisis por nuestra desmesurada acción perjudicial. Sin embargo, tal como a través de los avances y tecnología dañamos el ecosistema, podemos contrarrestar esos efectos con el uso de tecnología enfocada en el ambiente.

Tal como lo explica Ángela Bernardo para OpenMind, además de mejorar la eficiencia de los procesos de producción lineales, la economía circular debería servirnos para reutilizar aquellos elementos que se han considerado tradicionalmente desechos.

Esta estrategia de desarrollo sostenible pretende producir bienes y servicios al mismo tiempo que se reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua o energía. Una de sus vertientes es la bioeconomía, en la que se emplean organismos vivos o partes de los mismos para ayudar al medioambiente, y que puede contribuir a nuestro crecimiento.

Según cálculos de la Unión Europea, cada euro invertido en I+D+i en bioeconomía financiada a nivel comunitario generará diez euros de valor añadido en 2025. Datos que avalan el apoyo a estrategias científicas y técnicas que no solo mejorarán las cifras de empleo, sino que también pueden ayudarnos a salvar el medioambiente.

Agricultura, Biocombustibles y Energía

El desarrollo de cultivos mejorados, impulsados en las últimas décadas con suficiente evidencia científica como para respaldar su utilidad y seguridad, muestra cómo la biotecnología puede proporcionar cosechas resistentes al cambio climático. Junto con iniciativas como la del arroz dorado enriquecido en vitamina A, los científicos han logrado obtener otras variedades de arroz resistente a las inundaciones.

No es la única alternativa que nos puede permitir adaptarnos a las cambiantes condiciones del clima que provocará el calentamiento global. Recientemente, la Unión Europea también señaló que apoyaría una investigación para desarrollar cereales tolerantes a la sequía, que será dirigida por el equipo de la Dra. Ana Caño Delgado, del CRAG-CSIC de Barcelona. Las inundaciones, la sequía y otros riesgos como los incendios forestales son algunos de los problemas que agravarán el cambio climático, especialmente en las regiones más pobres.

El futuro no solo vendrá marcado por nuestra capacidad para evolucionar y adaptarnos al cambio. Y es que, entre las tecnologías para salvar el medioambiente, cobran un especial protagonismo los coches eléctricos y los biocombustibles.

Los también denominados “coches verdes” no se restringen únicamente a los de tipo eléctrico, sino que abarcan los automóviles que consumen menos para recorrer la misma distancia, o los vehículos híbridos, entre otros. Avanzar hacia una nueva cultura en esta industria resulta imprescindible.

Y mientras se siguen buscando alternativas a los vehículos convencionales, con el fin de reducir el consumo de petróleo y de combustibles fósiles, las energías renovables aparecen en el horizonte como un pilar clave de nuestro desarrollo. Dentro de ellas también están los biocombustibles, una alternativa a los combustibles tradicionales que se genera a partir de la biomasa de organismos vivos o de sus desechos metabólicos. Las investigaciones trabajan en la actualidad para aprovechar precisamente los desechos de cultivos como la caña de azúcar o el maíz, con el objetivo de potenciar la economía circular.

Biotecnología

Producir biocombustibles es una solución más que facilita la biotecnología al medioambiente, pero no es la única. Desastres medioambientales como el hundimiento del Exxon-Valdez o el Prestige sirvieron a los científicos para implementar tecnologías pioneras con las que limpiar los ambientes contaminados por el petróleo. El uso de microorganismos para estas tareas se denomina biorremediación, y se une a la utilización de bacterias u hongos para descontaminar las aguas residuales de nuestras ciudades. Alternativas que muestran que la tecnología “viva” será fundamental para promover un desarrollo sostenible.

Y con el fin de garantizar la sostenibilidad, no podemos olvidarnos de mencionar la innovación en nuevos materiales. Algunos, como los biomateriales empleados para “almacenar” dióxido de carbono, pueden servir para reducir el efecto invernadero y el calentamiento global. Otros, como las láminas de plátano fabricadas en México para la construcción, dan la posibilidad de eliminar compuestos tóxicos como el amianto, relacionado con un incremento en la incidencia del cáncer.

La investigación y la innovación científica y técnica serán relevantes para salvar el medioambiente, reduciendo el impacto del calentamiento global, ayudando en la adaptación frente al cambio climático, limpiando zonas contaminadas o cuidando de nuestra propia salud.

Fuente: OpenMind BBVA

Foto: Unsplash

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