Perspectivas energéticas 2022 en México

Si las políticas y las tendencias tecnológicas actuales continúan, el consumo mundial de energía y las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con dicho consumo aumentarán hasta 2050 como resultado del crecimiento económico y de la población.

Un análisis de Fernando Blanco, nos indica que las energías renovables deben ser la fuente principal para la nueva generación de electricidad. La producción de petróleo y gas natural seguirá creciendo, principalmente para respaldar un mayor consumo de energía en las economías asiáticas en desarrollo.

Cobra relevancia el aumento de la producción en particular el próximo año para mitigar los efectos del aumento de los precios de los energéticos. De acuerdo con las previsiones contenidas en la edición más reciente del informe Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos) del Banco Mundial, los precios de la energía se mantendrán en niveles elevados en 2022; pero comenzarán a disminuir en la segunda mitad del año a medida que se atenúen las limitaciones de la oferta.

“El alza de los precios de la energía conlleva grandes riesgos a corto plazo en materia de inflación mundial y, si se prolonga, también podría afectar el crecimiento en los países importadores de energía”, afirmó Ayhan Kose, economista principal y director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial, quien se encarga de la producción del informe.

¿Qué debe tomar en cuenta México?

Para que el sector pueda aprovechar este contexto de recuperación, México deberá reencausar en 2022 la discusión de la reforma energética para fortalecer los principios de la libre competencia, cuidando aspectos relevantes del entorno macroeconómico y el rol de cada actor en el ecosistema.

En lo que respecta al marco regulatorio, el gobierno y la oposición deberán garantizar la continuidad e implementación de políticas flexibles y abiertas a opiniones de la inversión privada, con principal foco en el aumento de la producción.

En lo que respecta a la seguridad, se debe proteger la apertura y el uso de prácticas responsables; fomentando los nuevos proyectos para aumentar la generación de fuentes renovables.

Con respecto al rol de las empresas del Estado, deberán evitar convertirse en juez y parte; alejándose de la tentación de regular las políticas del sector; potenciando las alianzas y los proyectos de colaboración público-privados.

Último y no menos importante, es indispensable que se fortalezca el entorno competitivo, facilitando el acceso a capital de inversión y talento especializado.

Fuente: Energía Hoy

Foto: Unsplash

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