Las prácticas agrícolas tradicionales de los Mayas de la Península de Yucatán

La Oficina en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) establecieron un Programa de Acompañamiento para el desarrollo sostenible en la ruta del Tren Maya con el propósito de incorporar en los objetivos del proyecto el enfoque del desarrollo sostenible inclusivo, así como el fortalecimiento y salvaguardia del patrimonio cultural y natural.

Dicho enfoque involucra la identificación de prácticas productivas tradicionales del medio rural con alto valor cultural y la identificación de productores.

El sistema de milpa maya, una práctica tradicional emblemática

Las prácticas productivas tradicionales, intrínsecamente, tienen un valor social, cultural y ambiental, ya que son reflejo de la identidad de las comunidades. Por ello, su preservación es de vital importancia al ser testimonio de la diversidad cultural, desempeñar un papel activo de los conocimientos tradicionales, así como manifestar las dinámicas de cambio social. Las prácticas productivas tradicionales tienen su lugar en el centro de la cultura y la creatividad como factor de desarrollo humano. Una práctica productiva tradicional emblemática de las comunidades rurales de la Península de Yucatán es el sistema de la Milpa Maya.

Los cultivos de la milpa maya

El sistema de Milpa Maya se integra por un conjunto de prácticas productivas tradicionales manejadas por la familia campesina. Dichas prácticas tienen como eje central el cultivo de maíz (Zea mays), con sus diversas variedades, asociado al frijol y calabaza. En la misma parcela de milpa se incluyen hortalizas locales manejadas como cultivo múltiple, en un espacio denominado pach pakal. Entre estas hortalizas se pueden encontrar camotes, yuca, akin makal, xcucut macal, jícama, cacahuate, xpelón y lentejas; así como otras especies, incluyendo chile, jitomate, melón, sandía y pepino. También se cultivan plantas no comestibles como el lek y el chú cuyos frutos secos se utilizan como contenedores para tortillas y para transportar agua, respectivamente.

Fuente: UNESCO

Foto: Unsplash

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