Hábitos para adoptar una alimentación sustentable

La alimentación es parte de nuestra vida, básicamente desde que nacemos. Es una necesidad que todos los seres vivos del planeta tenemos en común.

Cada especie tiene una manera particular de alimentarse, y nosotros, los humanos, no somos la excepción. La diferencia principal que tenemos con el resto de las especies es la manera en la que lo hacemos a través de un modelo que hoy sabemos que ya no es sostenible con nuestro planeta. Una solución posible se encuentra en la alimentación circular, un concepto que promueve los valores de la economía circular para generar un impacto positivo en el planeta.

Las emisiones de carbono de la agricultura industrial son una de las principales causas de contaminación ambiental. También están asociadas a la extinción de especies y pérdida de biodiversidad, así como al deterioro de nuestra salud.

Si bien necesitamos que el cambio se produzca dentro de las grandes corporaciones que fabrican alimentos, existen diversos hábitos que podemos incorporar en nuestro día a día para mejorar el futuro de nuestro planeta y de nuestros cuerpos.

Consumir productos de estación

La alimentación estacional tiene múltiples beneficios para la salud y el planeta, porque, además de ser fresca y nutritiva, reduce los gastos y emisiones de gases que se producen en los traslados de los alimentos de un país a otro. La idea de respetar la estacionalidad de los cultivos, consumiendo frutas y verduras que son propios de un momento del año.

Dar apoyo a los productores locales

Si lo que buscamos es comprar alimentos frescos cuyo origen sea trazable, la mejor alternativa es acercarse a los productores locales. Mientras más cerca se encuentren, menos emisiones de CO2 tendrá esa producción y podremos tener una mayor precisión del tipo de productos que estamos llevando a la mesa.

Elegir alimentos frescos y reales a favor de la salud

Sabemos que la clave para llevar una alimentación saludable está en elegir ingredientes y productos reales. Para que esto suceda es necesario evitar o reducir el consumo de los ultraprocesados, que son altos en grasas no saludables, azúcares y sodio, nutrientes que impactan de manera negativa en nuestra salud. Para saber cuáles son, es importante saber leer las etiquetas y conocer cuáles son los nombres que se usan para cubrir determinados componentes.

El futuro de nuestro planeta está en las dietas a base de plantas

Está comprobado que reducir el consumo de carnes, lácteos y otros productos de origen animal no solo ayuda al planeta, sino que también colabora con el bienestar de nuestro cuerpo. La clave para llevar adelante este tipo de alimentación está en incorporar la mayor cantidad y variedad de productos de origen vegetal en la dieta, incluyendo frutas, verduras, legumbres y cereales.

Reducir el desperdicio

Según la FAO, la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas, el 14% de los alimentos mundiales se pierde por problemas de cosecha, manejos y almacenamiento, mientras que el 17% de todos los alimentos producidos es descartado como basura por parte los consumidores. La clave para evitarlo está en comprar solamente lo necesario y usarlo todo.

Intenta reciclar todos los desperdicios, o descartarlos correctamente

Compostar es una de las mejores alternativas que conocemos para convertir las frutas y verduras, y otros elementos orgánicos, descartados en abono para la tierra. Sin duda es uno de los actos más nobles que podemos hacer por nuestro planeta, cerrando el ciclo de manera circular. Lo que sale de la tierra, vuelve a la tierra.

Fuente: Vogue 

Foto: Unsplash

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *