El cambio climático es una consecuencia de nuestras acciones

Siendo responsables del daño, debemos tomar acción ya, e intentar revertir los hechos que causamos.

Recientemente, Naciones Unidas publicó un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) en el que envía “una alerta roja para la humanidad”.

¿Cuál es la evidencia del calentamiento global?

Nuestro planeta se ha estado calentando rápidamente desde el comienzo de la Revolución Industrial. La temperatura promedio en la superficie de la Tierra ha aumentado unos 1,1 ºC desde 1850. Más aún, desde mediados del siglo XIX, cada una de las cuatro últimas décadas ha sido más caliente que cualquier otra anterior.

Se ha llegado a estas conclusiones a partir de los análisis de millones de medidas tomadas en diferentes partes del mundo. Los registros de temperatura fueron recopilados por estaciones meteorológicas en tierra, en barcos y por satélites.

Múltiples equipos independientes de científicos han obtenido los mismos resultados: un salto en las temperaturas que coincide con el inicio de la era industrial.

Turquía fue uno de los lugares impactados por devastadores incendios forestales este verano. Los científicos pueden reconstruir las fluctuaciones de la temperatura aún mucho más atrás en el tiempo. Los anillos de los árboles, muestras de extracción de hielo, sedimentos en lagos y los corales todos son un registro histórico del clima pasado.

Esa información provee un contexto muy necesario a la actual fase de calentamiento. De hecho, los científicos estiman que la Tierra no ha sido así de caliente desde hace unos 125,000 años.

¿Cómo sabemos que los humanos somos responsables?

Los gases de efecto invernadero son el vínculo crucial entre el aumento de la temperatura y la actividad humana. El más importante es el dióxido de carbono (CO2) por su gran abundancia en la atmósfera.

También sabemos que es el CO2 el que atrapa la energía del Sol. Los satélites muestran que hay menos calor emitido desde la Tierra hacia el espacio precisamente a la longitud de onda a la cual el CO2 absorbe la energía irradiada.

La quema de combustibles fósiles y la tala de árboles conducen a la fuga de este gas de efecto invernadero. Ambas actividades se dispararon después del siglo XIX, así que no sorprende que el CO2 atmosférico haya aumentado a lo largo del mismo período.

Hay una manera en la que se puede demostrar definitivamente de dónde vino todo este CO2 adicional. El carbón producido por la quema de combustibles fósiles tiene una marca química única.

Los anillos de los árboles y el hielo polar registran los cambios en la química atmosférica. Luego de examinarlos, se ve que el carbono, específicamente el de fuentes fósiles, ha aumentado significativamente desde 1850.

Los análisis demuestran que durante 800,000 años, el CO2 en la atmósfera no subió por encima de 300 partes por millón (ppm). Sin embargo, desde la Revolución Industrial, la concentración de CO2 se disparó a su nivel actual de casi 420 ppm.

Simulaciones de computadora, conocidas como modelos climáticos, se han utilizado para mostrar lo que hubiera sucedido con las temperaturas sin las enormes cantidades de gases de efecto invernadero generadas por los humanos.

  • Las capas de hielo de Groenlandia y Antártida se derriten rápidamente
  • El número de desastres relacionados con el clima se ha quintuplicado en los últimos 50 años.
  • Los niveles globales del mar subieron 20 cm en el último siglo y continúan subiendo
  • Desde los 1800, los océanos se han vuelto 40% más ácidos, afectando la vida marina

Fuente: BBC

Foto: Unsplash 

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