El alto costo de la reforma energética para el medioambiente

El precio por la reforma energética del Gobierno mexicano lo pagará el medioambiente y los contribuyentes, según expertos.

La secretaria de Energía mexicana, Rocío Nahle, presentó mostró un gráfico del desarrollo de los precios en diferentes países y mostró la marcada curva ascendente de España. Indicó que ese es el modelo imperante en el sector de electricidad en México. Un mercado dominado por el sector privado, con fines lucrativos, según subrayó el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La reforma apunta a revertir aspectos centrales de la apertura del mercado energético al sector privado. La empresa estatal CFE (Comisión Federal de Electricidad) habrá de abastecer a por lo menos el 54 por ciento del mercado y recuperará competencias para regular el sector que había perdido en 2013. De acuerdo con expertos consultados por DW, esto encierra más riesgos que oportunidades, sobre todo para el medioambiente.

“Esta reforma es ambigua y contradictoria”, afirma Pablo Ramírez, experto en energía de Greenpeace. De acuerdo con lo expuesto por Nahle, en la alimentación de la red eléctrica no se dará en el futuro preferencia a las energías renovables ni a la empresa que ofrezca el mejor precio, sino a la CFE. En consecuencia, tendrían primacía la energía hidroeléctrica y la atómica, seguidas por la geotérmica y las energías fósiles, y en último lugar quedarían la energía solar y la eólica, que están en manos privadas.

También habrá de suprimirse el mercado privado paralelo de electricidad, en el que, según Nahle, las grandes empresas consiguen energía barata de los suministradores de renovables, soslayando con trucos legales a la CFE. No obstante, los hogares particulares podrán seguir consumiendo su energía solar o vendiéndola a la CFE.

Los embalses de México ya sufren los efectos del cambio climático y producen un 30 por ciento menos, en promedio. El grueso de las inversiones de Pemex y CFE se destina a refinerías y gasoductos. Todo esto seguirá inclinando la matriz energética hacia las energías fósiles, advierte Ramírez. Opina además que el retorno a un sistema centralizado fomenta la opacidad y la ineficiencia, y habla de un “gigantesco retroceso”.

Similar es la apreciación del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). “Las consecuencias serán negativas para todos, para la economía por los precios más altos de la energía, para el medioambiente, para el ambiente de negocios, para las finanzas estatales y para la propia CFE”, afirma en un informe. Según el instituto, un KW/H producido por la CFE cuesta actualmente tres veces y media más que uno generado por el sector privado.

Fuente: DW

Foto: Unsplash

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *