Discutimos la reforma a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, enfocada al uso, consumo de plásticos y residuos sólidos urbanos

El dictamen que hoy discutimos y que el Grupo Parlamentario del PAN en este Senado de la República votará a favor, constituye un paso vital en beneficio de nuestra calidad de vida, de nuestra salud y de un ambiente sano para todos.

Un medio ambiente sano es fundamental para alcanzar un desarrollo integral y una mayor calidad de vida para las generaciones presentes y futuras. Por eso, debemos promover en todo momento la inversión y el uso de tecnologías limpias, basadas en la naturaleza, que minimicen y en el mejor de los casos eviten el impacto ambiental causado por el crecimiento de las economías.

Es urgente poner nuestro empeño para lograr una convivencia armoniosa entre la sociedad humana y la naturaleza, que permita satisfacer nuestras necesidades, sin comprometer la capacidad de regeneración de la propia naturaleza y la existencia de las generaciones futuras.

Por eso, celebramos el paso legislativo que va en la dirección correcta, por conseguir ese desarrollo sustentable que tanto anhelamos.

¿Qué implica la reforma a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos?

El primer aspecto a resaltar es que, con la inclusión de una política de economía circular, el objetivo será lograr cero residuos, buscando dar mayor vida a los productos, e insertarlos nuevamente a la cadena económica, reduciendo el desechar productos que afecten al medio ambiente.

De igual forma resulta importante la introducción de la figura de la responsabilidad extendida, figura que permitirá lograr una mejor participación de los diferentes actores de la cadena productiva (transformadores, productores, distribuidores, consumidores, usuarios de subproductos, y los tres órdenes de gobierno), para un eficiente y eficaz manejo de los residuos plásticos.

La reforma que aprobaremos hoy prohíbe la disposición de residuos en las vías y lugares públicos de los territorios insulares, zonas costeras y áreas naturales protegidas, dando a las autoridades competentes los mecanismos de control correspondientes.

Por otro lado, las modificaciones a la Ley establecen que los residuos sólidos urbanos deberán separarse, al menos, en:

  • Residuos orgánicos, para ser procesados como composta o generación de energía, entre otras opciones, bajo esquemas de economía circular.
  • Residuos reciclables, para ser reincorporados a procesos productivos bajo esquemas de economía circular, y
  • Residuos inorgánicos, para ser remitidos a los rellenos sanitarios o a instalaciones autorizadas para su aprovechamiento energético.

Esta reforma a la Ley contempla la eliminación de plásticos de un solo uso, exceptuando aquellos que no pueden ser sustituidos por otros materiales por no contar con una alternativa tecnológica, económica y ambientalmente viable por motivos de salud, uso médico, cosmético, preservación de alimentos, higiene o inocuidad.

Asimismo, establece otorgar la facultad a los gobiernos de las entidades federativas y a los municipios para sancionar las violaciones a las prohibiciones impuestas por la propia Ley, cubriendo el vacío del actual texto vigente, que no contempla dicha facultad sancionatoria, lo cual provoca que muchas de las violaciones no sean sancionadas.

Metas para transitar hacia una economía circular, eliminación de plásticos de un uso y transición hacia materiales reciclables.

  • Para el 2022, deberán eliminarse los productos plásticos que contengan aditivos que propicien la generación de microplásticos, o microplásticos añadidos intencionalmente para exfoliar, pulir o limpiar.
  • Para el 2023 se deberá transitar de modelos de un solo uso a modelos reusables, reciclables, compostables, aprovechables o valorizables.
  • Para el 2025 deberán eliminarse en su totalidad los plásticos de un solo uso.
  • En relación con las metas progresivas sobre el contenido mínimo de material reciclado de plástico, se establece el veinte por ciento de material reciclado al 2025 y de treinta por ciento de material reciclado al 2030.
  • En cuanto a las metas de acopio a nivel nacional serán de 70% por ciento respecto al tereftalato de polietileno, conocido como PET, para el 2025; 30% en promedio para todos los plásticos al 2025; 80 por ciento del PET, para el 2030; y de 45 por ciento en promedio de todos los plásticos para el 2030.

Es por esto que en esta reforma, los tres órdenes de gobierno, junto con la sociedad e industria, deberán garantizar la educación mediante políticas educativas y programas de educación ambiental, dirigidos a toda la sociedad en general, y que cuenten con un lenguaje claro y sencillo, para facilitar el entendimiento y la participación en el adecuado manejo de los residuos.

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